Capítulo 5: La expedición a la sierra hasta su ingreso a Lima
El 05 de octubre de 1820 San Martín ordenó a Juan Alvarez Arenales a encender el espíritu patrio en las provincias del interior del Perú y reclutar soldados para las fuerzas libertadoras logrando incorporar a miles de indígenas que se sumaron al llamado independentista.
Iniciándose así la campaña hacia la sierra, atravezando a marcha forzada rutas por nieve, peñascos y elevadas cordilleras para llegar a los pueblos de Huamanga, Huanta, Huancayo y Pasco. A dónde Arenales sabía que había sido enviado el general realista O'Reilly. Así, el 6 de diciembre de 1820 se llevaría a cabo la Batalla del Cerro, lo que significó una espléndida victoria para los patriotas y una profunda desazón en la opinión española, la misma que aún no se reponía de la pérdida de la embarcación Esperanza. El 12 de noviembre de 1820, el Libertador desembarcaría en Huacho, ocupando el pueblo inmediato de Huaura, donde establecería su segundo cuartel general.
El 27 de noviembre de 1820, San Martín realizó la primera proclamación de la independencia del Perú en Huaura. En otras partes del país, la población también comenzó a liberarse. Un mes después, el 29 de diciembre, la independencia fue proclamada en Trujillo bajo el liderazgo de su intendente, José Bernardo de Tagle y Portocarrero. Este acto inspiró a otras ciudades del norte, como Piura, Cajamarca, Chachapoyas, Jaén y Maynas, que también declararon su independencia.
Después del primer grito de independencia en Huaura, José de San Martín, como Protector del Perú, expidió el Reglamento Provisional de Huaura el 12 de febrero de 1821, desde su cuartel en dicha ciudad. Este fue el primer instrumento jurídico del Perú independiente; organizó los primeros departamentos (Trujillo, La Costa, Huaylas y Tarma), estableció autoridades provinciales y distritales, y sentó las bases de la administración territorial
El nuevo virrey del Perú (1821)
El 29 de enero de 1821 se realiza el llamado Motín de Aznapuquio, donde varios jefes del ejército español exigen la renuncia del virrey Joaquín de la Pezuela, quien no tuvo otra opción que dimitir en favor de La Serna, convirtiéndose este en el nuevo virrey del Perú.
La Serna no creía de gran importancia la ocupación de Lima; por el contrario, prefería colocar su centro de operaciones en el interior del país, a la espera de la llegada de los auxilios que había solicitado a España.
Motín de Huacho
Entre tanto, el coronel José Carratalá, oficial del ejército realista, reducía a sangre y fuego a todos los pueblos que simpatizaban con la causa patriota, cometiendo actos de crueldad que quedarían grabados en la memoria colectiva, especialmente en las provincias de Lucanas, Parinacochas, Cangallo, entre otras. En estas regiones, María Parado de Bellido, una valiente patriota, fue capturada y, tras negarse a traicionar a la causa independentista, fue fusilada por las fuerzas realistas bajo las órdenes de Carratalá. Su ejecución, ocurrida en Huamanga en 1822, se convirtió en un símbolo de sacrificio por la libertad.
Las noticias sobre las convulsiones políticas y sociales en el Perú y el resto de América llevaron a la corona española a enviar al capitán de fragata Manuel Abreu para reunirse con el general José de San Martín. Abreu llegó al cuartel general de San Martín en Huaura el 25 de marzo de 1821. Inmediatamente, se formó una Junta Pacificadora, y el virrey José de la Serna inició negociaciones con el Libertador con el propósito de poner fin al conflicto armado.

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