Capítulo 10: La Conferencia de Guayaquil
¿Por qué fue tan importante la Conferencia de Guayaquil?
La Conferencia de Guayaquil fue un encuentro privado entre dos de los libertadores más importantes de América: José de San Martín y Simón Bolívar. No existe un documento oficial que registre con exactitud lo que se dijo en esa reunión, por lo tanto, no se puede afirmar con certeza qué conversaron. Sin embargo, los historiadores han podido especular sobre lo que probablemente ocurrió, lo que se dijo y, sobre todo, las consecuencias que tuvo este encuentro.
La entrevista tuvo lugar los días 26 y 27 de julio de 1822, en la ciudad de Guayaquil, casi un año después de la proclamación de la independencia del Perú. Este encuentro confrontacional marcó un antes y un después: fue el fin de la participación de San Martín en el proceso independentista peruano y el inicio del liderazgo de Bolívar, aunque este último recién llegaría al Perú en septiembre de 1823.
San Martín ya atravesaba una etapa muy complicada. Había perdido gran parte del apoyo político y militar que tenía, y su figura se encontraba cada vez más aislada. Cuando llegó al Perú, muchos tenían esperanzas en su propuesta de establecer una monarquía constitucional, algo que agradaba a la élite criolla y aristocrática de la época. Sin embargo, las cosas se empezaron a complicar cuando se intensificó la persecución contra los peninsulares (españoles nacidos en España), que muchas veces eran familiares o aliados de los criollos. Esto provocó que los criollos le retiraran su respaldo.Por otro lado, Simón Bolívar llegaba con una imagen muy distinta. Era un general victorioso, con experiencia y liderazgo militar. Venía de triunfar en campañas importantes como la de Pasto —una zona muy leal a la corona española— y en la batalla de Bomboná, donde logró vencer a los realistas y tomar el control.
Aunque la entrevista entre Bolívar y San Martín ocurrió en julio de 1822, ambos ya se habían comunicado antes a través de cartas. Desde principios de ese año, San Martín había tenido la intención de reunirse con Bolívar, esperando hacerlo en Quito, pero ese encuentro no se concretó. A fines de febrero, San Martín regresó a Lima. Poco después, el 7 de abril, ocurrió la Batalla de Macacona, en Ica, también conocida como el Desastre de Macacona. En ella, las fuerzas patriotas fueron derrotadas por los realistas enviados por el virrey La Serna. Ese fue un momento clave que evidenció la necesidad de una nueva estrategia y liderazgo.
En este contexto, José de San Martín decidió colaborar con Simón Bolívar, el líder militar que estaba liberando el norte del continente. San Martín envió tropas peruanas para apoyar la Batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822, en las afueras de Quito. La victoria fue clave: se logró la independencia de Quito (actual Ecuador) y se debilitó aún más el dominio español. Se estima que un tercio del ejército patriota en esa batalla estaba compuesto por soldados peruanos.
Después de esta victoria, San Martín consideró que había llegado el momento de reunirse personalmente con Bolívar para planificar la etapa final de la guerra contra los realistas en el Perú. Ya lo había intentado antes: en febrero de 1822, San Martín había viajado con la intención de reunirse con Bolívar en Quito, pero esa primera reunión no se concretó. Ahora, en julio, San Martín partió nuevamente al norte con la esperanza de por fin encontrarse con él.
Sin embargo, al llegar a Guayaquil, se encontró con un escenario completamente distinto. Bolívar ya estaba allí y, además, había anexado Guayaquil a la Gran Colombia el 13 de julio, sin consultar ni con el Perú ni con las autoridades locales. Es decir, cuando San Martín llegó, estaba entrando a un territorio ya controlado políticamente por Bolívar. Esto marcó un punto tenso e importante, pues ambos tenían visiones distintas sobre el futuro de América.
Aunque se la conoce como la Entrevista de Guayaquil, en realidad no fue una sola entrevista, sino una serie de reuniones privadas que se llevaron a cabo los días 26 y 27 de julio de 1822. Curiosamente, esas fechas están rodeadas de simbolismo: el 24 de julio Bolívar cumplía 39 años, y el 28 de julio se celebraba el primer aniversario de la proclamación de la independencia del Perú.
Existen dos teorías principales sobre los temas que trataron en esas reuniones:
La versión más completa sugiere que discutieron tres temas principales:
Los temas centrales que dominaron la entrevista de Guayaquil fueron:
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El tipo de sistema político que debía adoptarse en el Perú: ¿una monarquía constitucional, como proponía San Martín, o una república, como defendía Bolívar?
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La situación de Guayaquil, que San Martín posiblemente esperaba que fuera un territorio independiente o vinculado al Perú, pero que Bolívar ya había incorporado a la Gran Colombia.
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El apoyo militar que la Gran Colombia podía ofrecer al Perú para completar la guerra contra los realistas.
San Martín quería establecer una monarquía constitucional en el Perú y buscaba la llegada de un príncipe europeo para ocupar el trono. Bolívar no estaba de acuerdo con esa idea, ya que consideraba que ponía en riesgo los intereses de Colombia y del resto de las repúblicas americanas.
San Martín se sentía solo y decepcionado por la actitud de los militares argentinos que lo habían acompañado a Lima. También manifestó que estaba dispuesto a dejar el mando político del Perú y retirarse a Argentina, pero quería hacerlo con honor, logrando antes una victoria militar. Por eso viajó a Guayaquil, con la esperanza de conseguir los refuerzos necesarios para alcanzar esa victoria. Si Bolívar estaba dispuesto a venir con esas tropas, San Martín se pondría a sus órdenes.
Bolívar, por su parte, no se oponía del todo a la idea de una monarquía constitucional, pero no pensaba venir con refuerzos.
La ayuda militar fue uno de los temas centrales en las conversaciones de Guayaquil entre San Martín y Bolívar. Al final, la retirada de San Martín y la entrada de Bolívar al Perú fueron claves para culminar la guerra de independencia. Se dice que Bolívar le ofreció a San Martín un contingente de soldados, parecido al que este había enviado a la batalla de Pichincha. Sin embargo, ese número —alrededor de 1.000 o 1.500 hombres— no era suficiente para afrontar las batallas decisivas, como las de Junín y Ayacucho.
Bolívar quería ser quien liderara la etapa final de la independencia del Perú. San Martín, por su parte, dejó en claro que incluso estaba dispuesto a actuar bajo el mando militar de Bolívar. Sin embargo, Bolívar no quería que San Martín siguiera participando. No estaba de acuerdo con su presencia y priorizaba una conducción clara y unificada del proceso.
A pesar de sus diferencias ideológicas —San Martín defendía la idea de una monarquía constitucional, mientras Bolívar apostaba por la república—, ambos coincidían en lo esencial: liberar al Perú del dominio español era urgente y necesario. El encuentro en Guayaquil marcó un punto de inflexión. San Martín se retiró discretamente del escenario, dejándole el camino libre a Bolívar.
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